Sunday, December 10, 2006

CHILDREN OF MEN (2006)

Alfonso Cuarón (Grandes Esperanzas, Y tu mamá también, Harry Potter y Little Princess), el gran cineasta mexicano de estos tiempos. Una realización impecable, un superhéroe totalmente humano y un futuro creiblemente oscuro.
Lejos de fórmulas comprobadas como Iñárritu, sigue sorprendiendo y dirigiendo minuciosamente a personajes completos. Ese no sé qué que te hace identificarte con personas, que se lastiman, que tienen miedo, que no son ni sí ni no, ni blanco ni negro.

Ahora promete contarnos THE HISTORY OF LOVE (2008) y una recreación más comprometida de MEXICO 68 (2008).

ELSA Y FRED

Lágrimas que no caían hace mucho, Annita Eckberg anciana y volviéndose a enamorar, con el sentido del humor intacto. Qué ganas de abrazar a mi abuelita y felicitarla por reencontrar el amor después de viuda. Ella vivió a los casi ochenta una nueva adolescencia. China Zorrilla la encarnó perfecto. Me hizo reir mucho. Y Carnevale, de guionista a director, de Polka a recreador de Fellini, promete, arremete y compromete. Qué bien termina este domingo. Gracias por las emociones.

Tuesday, November 21, 2006

LE TEMPS QUI RESTE (Francois Ozon, 2005)

Tiempo de vivir... cuando uno está por morir.
Uno es egoísta, algunos más y algunos menos, pero decide vivir su vida independiente, lejos de muchos. Viva la moda, el glamour, los viajes por Tokio y por el propio barrio, tratando de descubrir el mundo desde otro ángulo, y con la manía obsesiva de retratar cada detalle. Fotos, preocupaciones, proyectos. Algo seguro.

¿Pero si uno se entera de que está enfermo de cáncer de hígado y pulmón con una metástasis desarrollada?

Como siempre, Ozón toca a mi puerta y me encuentra.
Por suerte reaccionaría diferente. Creo.

LA CIENCIA DEL SUEÑO

Pienso tanto en esto. Los restos diurnos, los recuerdos y la música que no detectamos. Todo mezclado en la genialidad del inconciente. Anoche me desperté 3 veces con sueños diferentes. Me sentí identificado. A veces también me cuesta diferenciar entre el sueño y la realidad.

Tuesday, October 31, 2006

BABEL (y el arte de no entender nada)

Directo del país de las telenovelas, Iñárritu hollywoodizado (AMORES PERROS, 21 GRAMOS) es un experto en el arte del melodrama y el sufrimiento desgarrado, y de la mano del intrincado Arriaga, crean una trama llena de cabos sueltos. Cualquiera diría que alguna vez pasó por Televisa.

El elenco es raro pero llama la atención y da intriga. Una prueba bien superada haber dirigido actores de Japón, Marruecos, Estados Unidos y México. 4 idiomas, 4 idiosincracias, y el desentendimiento que quiere mostrar empieza por ahí. Sin embargo, ninguna de las "grandes estrellas" brilla. No es que esté mal una historia sin personajes que destaquen. Todo lo contrario. Pero lo único que escuché de la gente al salir fue hablar de las arrugas evidentemente creadas de Brad Pitt y del acento chistosamente norteño de Gael. Nomás recursos para llamar la atención. Un rey en los golpes de efectos, para seguir con la tradición efectista mexicana, a falta de grandes efectos especiales.

Está bien logrado el desentendimiento bíblico al que hace referencia el nombre de la película. Cómo será ir a bailar sin escuchar la música en el frenesí de estímulos japoneses, o qué pensará un típico niño americano en una típica boda mexicana de rancho, y ni qué hablar de un grupo de turistas de calcetin blanco en un pueblo remoto de Africa. Un hecho en un lugar aislado hace eco globalizado en todos lados. Qué lindo pensamiento. Y ahora qué?

Al pasar de una historia a otra fui perdiendo el hilo dramático, y al final no logré compenetrarme con ninguna. Ni siquiera con la japonesa semi-huérfana sordomuda con fantasías suicidas, de esas de las que suelo enamorarme.

Imaginen una superposición de LOST IN TRANSLATION, SYRIANNA y TRAFIC con pretensiones de OLD BOY, y un toque de Los ricos también lloran. Así y todo, la disfruté (con intermedio accidentado por el negativo quemado) y sigo sintiéndome orgulloso de los mexicanos que escalan en el exterior. Da esperanza.

Saturday, October 28, 2006

CAFE LUMIERE (2003)

En Japón los semáforos son blancos. Esa es mi conclusión. Está bueno ver el conurbano japonés al que no estamos acostumbrados los amantes de Takeshi o las víctimas de Sofía Cópola. Pero me aburrí. No estoy por estos días con animo de "amo meterme en la vida de los personajes y el sopor de la vida real y cotidiana". O será que tanto emty "v" me carcome algunas neuronas. Pero sí, Marus, me aburrí.

No me divertí yendo a grabar sonidos de tren. Me acordé de algunos cuates pretenciosos. No me divertí espiando la incomunicación total entre los seres ni la repetición absurda de la vida cotidiana. Todos pasamos por eso. Y sobre todo,
¡no me gustó el dibujo de los trenes! Me acordé de la inauguración de una exposición a la que fui de oleos y acrílicos poperos en la que un montón de chicas y chicos muy coquetos exclamaban su admiración eterna al artista mientras comían canapés y brindaban con cerveza sin mirar los cuadros. ¡Y la verdad, esos cuadros tampoco me habían gustado!

Pero bueno, ultimamente nada me conmueve demasiado. De todos modos, Hsiao Hsien, THREE TIMES (2005) es de lo mejor que he visto este año (incluyendo los 5 minutos de siesta que aconsejo adoptar a cualquier amante de festivales). Y BALLON ROUGE (2007, también de Hsiao Hsien en post) dicen por ahí que va a ser mucho mejor.

Después de todo, no puedo escapar a la irresistible tentasión de declararme un eterno amante del cine oriental. Pero todo amante tiene sus días de dolor de cabeza.

VOLVER


Ya la vi. Ultimamente nada me conmueve. Pero disfruté del estilo, del lenguaje, del rojo intenso y de los escotes de Penélope.
Las voces estridentes estaban muy altas desde el principio, y aunque nadie me crea, los cortes abruptos cortan la narrativa. Están sentadas las 3 en la mesa de la casa de la tía, y acto seguido la mamá está cruzando por la calle y encontrándose con la vecina. No hay elipsis ni sutilezas intermedias. Pero está bien. No sé nada. Cómo puedo criticar a quien me ha dado tanto.

Después de todo, Joaquín tenía razón: "Yo quiero ser una chica Almodovar", aunque no sé si seguirá sosteniéndolo después de la PESIMA EDUCACION y de la patética escena en la que Cecilia Roth llora sin lágrimas en TODO SOBRE MI MADRE.

De repente, "Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos, van marcando mi retorno..." y se mezclan en mi recuerdo los tangos de mi papá, con las pretensiones flamencas de una vieja novia. Es flamenco, pero era un tango. Así y todo, no le creo nada y la nostalgia que siempre me provoca pensar en los kilómetros de distancia con Buenos Aires, no le llegan ni a los talones a momentos almodovarezcos pasados como el "Cucurrucucú Paloma" de Caetano Veloso en HABLE CON ELLA. Me da pena no volver a vivir ese instante profundo que antes Pedo lograba. El sopor, la nostalgia y las ganas de llorar como modo de vida que tanto me gustaban de un verdadero chico Almodóvar.

Pedro intenta VOLVER. De verdad lo intenta... pero ¿Qué opinarán Pepi, Luci y Bom, y otras chicas del montón?

Wednesday, September 13, 2006

CINE PARA LA CEGUERA

BLANCO, TODO BLANCO...

Hoy me avisó Agus que Ensayo sobre la Ceguera, la novela de Saramago, va a ser llevada al cine, y por supuesto lo primero que hice fue meterme en la nota del Clarín donde lo anunciaban.

Casualidades de esas alarmantes, porque justo lo estoy leyendo por recomendación enérgica del mismo Agus y en los últimos días no podía parar de pensar: Cómo es posible que a nadie se le haya ocurrido todavía mostrarlo en celuloide. Porque si hay novelas muy cinematogràficas, esta analogía cruda y muy filosa de la naturaleza del hombre y de la vida en sociedad, encabeza mi lista.

Como me encanta pensar en imágenes, ya tengo una película en la cabeza, los personajes, las locaciones, hasta el estilo de foto, por lo que la noticia de hoy fue uno de esos orgasmos que se pueden tener en la oficina. Por suerte la producción va a ser independiente con capitales de varios paìses y la va a dirigir el brasileño Fernando Meirelles (CIUDAD DE DIOS, EL JARDINERO FIEL).

Sin embargo da un poco de miedo. Porque Saramago es muy difícil. Muchas interpretaciones. Del estilo de los delirios borgeanos que pueden volver loco a cualquiera. Si se fueran algunos detalles clave podrìa brotar la catástrofe. Quién interpretará al médico, a la mujer del médico, a la mujer de las gafas oscuras, o al niño estrábico (ojalá no pongan a Valentín). Pero más aún, cómo va a hacer para presentar a personajes que en ningún momento del libro tuvieron nombre de pila sino solo roles en la sociedad. Cómo va a plasmar ese mar lechoso y el sopor interminable de la ceguera que logra hacer sufrir leyendo el libro. Después de todo, quién no jugó de chico a cerrar los ojos y tratar de experimentar cómo haría un ciego para desenvolverse en los quehaceres cotidianos.

Muero por ver la escena inicial donde sentado en su auto, un hombre normal, como cualquiera de nosotros, a la espera de un cambio de color en las luces de un semáforo cualquiera en una calle cualquiera, de repente ve el color menos esperado... TODO BLANCO.

El estreno se planea para principios del 2008. Habrá que esperar.

Monday, September 04, 2006

Una recomendación


Por suerte terminan las vacaciones en México y comienza una nueva ola de estrenos "veíbles" en los teatros más cercanos. No hay cosa que me desespere más que un domingo a la noche no tener opciones para escapar de la depresión post fin de semana.

Nuevamente el cine mexicano me sorprende. Obviamente no hablo de EFECTOS SECUNDARIOS ni de AMOR EXTREMO, porque no las vi, ni me animo a verlas. Pero ayer tuve la suerte de meterme profundamente EN EL HOYO (2006, Juan Carlos Rulfo), un documental sobre las almas que cobra el diablo para mantener en pie el puente más largo de la historia de la ciudad: el segundo piso del Perfiérico.

Recomendable por sus time lapses del tráfico citadino, articulados con momentos de humor, declaraciones inocentemente contundentes y una mirada profunda y sincera a la vida de algunos de los miles de obreros que durante más de 3 años construyeron el monstruo vial más temido de la ciudad. Política, religión, amor, presentimientos y la cruda y arriesgada rutina del día a día. Rulfo logra un intercambio cultural real, hasta hacernos parte de la vida de quienes vemos a diario y ni volteamos a ver. SIX MARUS.

Saturday, September 02, 2006

OK GO

Thursday, August 31, 2006

Al final del túnel, un sueño más...

El poeta enfermito, como decía un cuequero pretencioso, brilla por retratar la delgada línea entre el sueño y la vigilia. El nuevo surrealista plasma en fílmico lo que alguna vez Breton o Dalí pregonaron, pero no como escritura automática, sino como un plan minuciosamente ideado.

El muerto que se mantiene en pie de BLUE VELVET(1986), La loca de rojo que baila y hace señas de TWIN PEAKS FIRE WALK WITH ME(1992), el cuadro con vida de la misma película, el hombre que adopta el cuerpo de otro hombre en LOST HIGHWAY(1997), o hasta el sopor eterno y para mí un poco desquiciante de A STRAIGHT STORY(1999). Casi todo condimentado por la genialidad de Badalamenti.

Pero hoy quiero hablar de MULHOLLAND DRIVE(2001), porque para mí es la que mejor refleja esta oniria fílmica y creo haberle encontrado un sentido.


No quiero decir que las pistas del director para entender la película me hayan servido de algo, sino más bien creo que se burla de nosotros, ingenuos espectadores partiéndonos la cabeza por comprender un cuadro a primera vista abstracto (por cierto, Lynch estudió en la Universidad de Bellas Artes de Pensilvania y en sus primeros años planeaba ser solo pintor).

Creo que Mulholland se divide en 2 partes. La primera, la historia de Betty (Naomi Watts), la niña bonita provinciana que llega a Los Angeles en busca del sueño dorado y todo se le da merecidamente bien, que conoce a la anónima Rita, quien la necesita y depende de ella para encontrar su verdadera identidad. En esa búsqueda desesperada por saber quién es Diane, el único nombre que recuerda Rita, deambulando por personajes inconexos, monstruos de merendero, un director moderno a punto de fracasar, una misteriosa llave azul y astings llenos de seres de ficción, finalmente llegan a la clave buscada: al departamento de la deconocida Diane, a quien descubren tirada en la cama, muerta de un disparo en la sien.

SILENCIO. NO HAY BANDA. LA LLORONA ES EL PUNTO DE INFLEXION.

Y comienza la vida de verdad. Nos despertamos del sueño. Betty en realidad es Diane. Rita en realidad es una actriz de la que Diane está perdidamente enamorada. La actriz exitosa, su amiga íntima a la que admira y envidia. Quiere ser ella. La odia por abandonarla por un amante director a quien le desea mal. La dulce Betty es en realidad la Diane mediocre y venenosa, al borde de la locura. .


Todo lo que vimos en la primera parte de la película son los restos diurnos canalizados en sueño por Diane. La madre del director en el sueño es su casera. Un vaquero que atraviesa por ahí desapercibido se convierte en el misterioso personaje que hará la vida miserable al director. El director en el sueño ama a la rubia. En la realidad se comprometerá con la morena. ¿Por qué ella tiene todo lo que yo quiero para mí y me merezco?! Y la limosine en la que llega Diane a la casa donde descubre su desgracia se convierte en el principio de la película, en el momento fatal del accidente en el que la supuesta Rita pierde su identidad. Y por lo visto también Diane.

Pero esos restos diurnos no conforman un sueño cualquiera, sino el último. La muerta que vieron Rita y Betty es en realidad la mismísima Diane, quien luego de días de locura y desesperación por el abandono de su amada, decide dar fin a su vida. Y toda la primera parte de la película es ese sueño, esa búsqueda final por su propia identidad. Hasta que en su propio sueño se ve a sí misma muerta. Ese es el momento en el que Diane muere en realidad. Porque es imposible que uno se vea a sí mismo en sueños, y dicen que si te ves, ahí te ves.

Algunos dicen que antes de morir toda tu vida pasa en 5 segundos. Para David Lynch, el último suspiro es un sueño normal. La remasterización de los últimos restos diurnos hasta encontrar la luz. Una buena manera de purificar el alma antes de pasar a mejor vida.

SILENCIO. NO HAY BANDA.

Saturday, August 26, 2006

ADIOS TABACO

Cómo cambian las formas ...

Hace pocos años, el tabaco era símbolo de status. Las femme fatales seducían con sus boquillas a los galanes. En cualquier momento, en cualquier lugar, un personaje digno de envidia y admiración se tomaba cinco minutos para disfrutar de un cigarrito. Los aeropuertos y los aviones apestaban a humo. Los restaurantes tenían un olor característico a tabaco mojado, Olor a grande.

La era del tabaco fue retratada bien por George Clooney en GOODNIGHT AND GOODLUCK (2005), en tiempos de la lucha periodística contre el macartismo, cuando el presentador, Edward R. Murrow, no perdía oportunidad de encenderse uno, avalado por el patrocinio en su programa por una conocida marca de suaves y oscuros.

En esas épocas, mientras Cary Grant compartía una fumada con Eva Marie Saint en el vagón de un tren, mientras huían de una INTRIGA INTERNACIONAL (1959, Hitchcock), James Bond aceptaba generosas sumas de tabacaleras para fumar en pantalla. Phillip Morris logró insertarse y comprobar QUIEN ENGAÑO A ROGER RABBIT (1988, Zemeckis), y hasta lograr que los MUPPETS (1979) fumaran en su película. Pero en ese entonces todavía la gente no pensaba en lo inmoral de llevarse un tubito encendido a la boca (de hojas legales), ni en las terribles consecuencias que podrían generar sobre los influenciables niños expectantes.

Hoy, somos todos sanos y tomamos conciencia. En los periódicos anuncian con jolgorio que editarán todas las escenas de Tom y Jerry donde aparecen fumando. Y puede que algo de razón tengan. Yo era fanático de la serie de chico y empecé a fumar a los 15. ¿Pero será para tanto?

Hoy, cualquier galán o heroína hollywoodense que se precie, obviamnete no fuma. ¿Para qué? Si en Estados Unidos hasta en la calle te da verguenza prenderte uno. Cameron Díaz demuestra que es una chica mala en VANILLA SKY (2001, Cameron Crowe), encendiéndose un pucho. Y poco a poco se expande la regla hacia el sur, como siempre. Al menos hay formas que nunca cambian...

Friday, August 25, 2006

DOC, DEBO VOLVER AL FUTURO.


Viajar en el tiempo. Qué tentador. Corregir los errores del pasado, prevenir un accidente o simplemente ir con información de la lotería y hacerme rico en el presente.

Cuando era chico estaba seguro de que lo haría algún día. Y sigo con esa certeza. Por eso, mientras tanto, estudio las posibles consecuencias, mirando tantas películas que abordaron el tema. Sobre todo, porque un mínimo cambio en el pasado podría alterar todo mi presente.


La videoteca de los deseosos pasajeros temporales debería empezar por "La máquina del Tiempo", obra de H.G. Wells que sirvió como puntapié inicial (lástima que la versión reciente y muy inocente con Guy Pierce fuera tan mala), y debe seguir con LA JETÉE (1962, Chris Marker). Pero cómo no considerar a VOLVER AL FUTURO (1985, Zemeckis), MILLENIUM (1989, Michael Anderson), 12 MONOS (1995, Terry Gilliam, quien seguramente es extremo fan de La Jetée), EL PLANETA DE LOS SIMIOS (2001, Tim Burton), TERMINATOR (1984, James Cameron) y comedias románticas como KATE AND LEOPOLD (2001, James Mangold) con Meg Ryan y Hugh Jackman, y recientemente LA CASA DEL LAGO (2006), del argentino hollywoodizado Alejandro Agresti, con la que logré romper el prejuicio inicial de quién provenía, me adentré con placer en la historia y el final rompió cualquier ilusión óptica y me fui del cine devastado. (Bueno, pobre Agresti, estoy seguro de que la distribuidora le hizo cambiar el final a último momento para que ridículamente Keanu Reeves y Sandra Bullok se dieran ese beso insulso y sin sentido).

¿Pero cuál de todas estas historias tiene lógica? Me refiero a que si uno acepta la premisa de que existe una manera de romper la barrera espacio-temporal, todos esos cambios y consecuencias por cambiar un detalle en el pasado, tengan algún sentido. Lógica pura.

De ellos, mis respetos a Cameron, quien en el ´84 no solo jugó con la clásica teoría de que si matáramos una mariposa en la prehistoria, todo el mundo sería diferente. Sino que le dio una vuelta más. Y por eso para mí es la mejor. Sí, TERMINATOR.

En VOLVER AL FUTURO, una de mis preferidas desde niño (no solo porque algunos me apoden Marty McFly), la idea de viajar al pasado y los cambios que ocasionan en el futuro es muy tentadora y divertida. Sin embargo, le falta algo. Zemeckis rompe con la cronología y el espacio, pero toma al tiempo como algo lineal. Es decir, que a lo largo de la película, el presente empieza siendo de una manera, luego va al pasado, y el presente se modifica por eso, con leves cambios.

Esa idea me gusta, la compro y me divierte. Pero después de darle algunas vueltas, creo que el presente siempre debería haber contemplado ese viaje al pasado, es decir, que todo lo que ocurrió en el pasado, incluso ese viaje de Marty, debería ser parte de un todo. Lo rico sería darnos cuenta que ese presente actual ya contemplaba ese viaje, aunque en el presente no lo hubiéramos sabido y por eso hayamos tratado de viajar al pasado para cambiar algo.


Lo que me gusta de TERMINATOR (más allá de la actuación de Arnold) es que luego de la larga epopeya y de un viaje al pasado, ese futuro del que escapan es posible gracias justamente a ese viaje en el tiempo, que a la vez permite modificar el futuro posterior al presente del que habían escapado (qué lío).

Cuando Kyle Reese (el rubio bueno interpretado por Michael Biehn) llega del futuro y conoce a Sarah Connor (Linda Hamilton), viene escapando de una terrible masacre y lucha contra Terminator, el androide destructivo cuya misión es acabar con la madre de un futuro líder libertador (y amigo de Kyle). Pero para hacerla corta, ese encuentro engendra un hijo... el mismísimo libertador del futuro. El amigo del hijo viaja al pasado, conoce a la futura mamá, se enamoran y engendran a su futuro amigo.

Entonces, los hechos ocurridos en esa visita al pasado sí alteraron el presente (osea el futuro de ese pasado). Pero sin ese viaje, nunca hubiera ocurrido ese presente del que huían. Pero el presente se mantiene intacto, es decir, ese viaje al pasado no cambió el presente sino que ese presente tuvo lugar gracias a ese viaje. ¿Fue en vano entonces tanto esfuerzo? Para nada. Porque el futuro que le sigue al presente del que huyó será mejor GRACIAS a ese viaje en el tiempo, y el presente nunca hubiera ocurrido si ese viaje no hubiera existido. Me parece genial. Todo cierra.

Otra idea:
Lo rico es pensar que el tiempo sigue lineal pero paralelo. Es decir, que la experiencia vivida y acumulación de horas vividas por una persona sigue aumentando, sin importar dónde y cuándo se encuentre físicamente. Todo ese viaje formó parte de su presente particular, por lo que la noción de presente como la vengo utilizando pierde sentido, salvo que lo entendamos como un concepto relativo. Como presentes paralelos. Pero creo que este es ya tema para un post entero.

Tuesday, August 22, 2006

LOS WARRIORS SE MANTIENEN INVICTOS...


La cultura videoclipera puede haber nacido en 1981, con MTV. Pero 2 años antes se había estrenado una película que probablemente había abierto las puertas a la estética que delinieó toda nuestra generación audiovisual.
Con casi 30 años, y más allá de ser una de las películas con más errores de continuidad de la historia, THE WARRIORS (1979, Walter Hill) es una película sin tiempo. Cómo no.

Sin querer pasó a ser parte del imaginario colectivo y definió la era de los empty "V" (v de video).

La escena en que los Illya Kuryaki caminan por un parque de diversiones abandonado incitando a mover el Coolo, es una escena textualmente recreada de esa película. Así como el vestuario beisbolero de uno de los mejores videos de la historia: Never Win de Fischersponer.


Y me aviento a más... mientras Puff Dadddy, Diddy, o como se llame este año ese representante del mundo pimp, grita públicamente "Can you dig it?" (como maestro de ceremonia en la entrega de los MTV VMA 05), difícilmente no haya reparado en el presentador y líder de la convención de todas las tribus urbanas (entre ellas los warriors), cuyo asesinato da comienzo a la epopeya por el Bronx que definió la época en que vivimos.

Más allá de todo, es una pelícua imperdible. Si no la viste, dónde estuviste?

Monday, August 21, 2006

ALQUILATE ESTA

VER PELICULAS DEPENDE DEL ESTADO DE ANIMO, POR ESO AHI VAN ALGUNAS RECOMENDACIONES PERSONALIZADAS...

ENOJADO?
Si todo el día estuviste a las puteadas, con ganas de cagar a piñas al primero que se te cruza por el camino, y prefieres quedarte en tu casa viendo un video, las opciones son OLD BOY (2003, Park Chan Wook) o SIMPATHY FOR LADY VENGEANCE (Park Chan Wook, 2005), con las que vas a vivir en carne propia la impotencia del protagonista, hasta explotar, y con un poco de suerte y alguna lágrima de por medio, te vas a sentir liberado luego de vengarte como siempre quisiste de TODOS aquellos que te hicieron la vida miserable, hasta darte cuenta de que tu vida es bella (no al estilo del empalagoso y cursi de Begnini, sino sedado por un milenario secreto oriental).

TRISTE?
Si hoy fue un día lluvioso, aunque el sol raje la Tierra, yo recomendaría CASANOVA 70 (1965, Mario Monicelli), para pasarla bien un rato con el humor cargadamente colorido y grotesco de la Italia sesentera y el eterno Marcello Mastroiani enamorando a las tanas más arquetípicas (y tampoco canalizar todo el caudal acuático en superproducciones que no conducen a nada y dan ganas de llorar).

CALIENTE?
Solo o acompañado, una buena película puede ser la mejor aliada en la intimidad. Bueno, estoy revelando algo personal, pero de eso se trata. Entre las películas más eróticas, sin mencionar las obvias almodovarezcas (Carne Trémula, Atame, La Ley del Deseo), o al efectivo Bigas Luna (Jamón Jamón, Huevos de Oro, La Teta y La Luna), ni a la explícita Lucía y el Sexo (2001, Julio Medem), hay algunas joyas para tener en cuenta, o a la mano en las noches invernales. Desde las perversiones desgarradoras y eróticas al extremo de BETTY BLUE (1986 ,Jean Jacques Beineix) hasta una buena PERFORMANCE (1970, Cammel, Roeg), que vale la pena por ver a Mick Jagger encarnando el imaginario de sí mismo, y un ménage a trois donde lo andrógino se libera en el Londres de los 60s.

DOMINGUEIRO?
Sí, hay días en los que uno no quiere pensar sino pasar. Por eso, sin preámbulos, yo vería varias veces LA NARANJA MECANICA (1971, Stanley Kubrick), pero como entiendo que no entra dentro del estereotipo domingueiro, algunas opciones pueden ser las clásicas BREAKFAST CLUB (1985, John Hughes) y todos sus derivados, como SAINT ELMO´S FIRE, CLASS y FOOTLOOSE. Qué tiempos aquellos...

Mis directors

Odio tener que empezar por presentarme porque en general odio lo pretencioso. Pero la verdad, me encanta hablar de eso. De mis directores preferidos, de escenas inolvidables, de maneras de ver o entender TODO. Así que voy por una introducción un poco extensa pero necesaria. Por qué no hablarlo en un blog...

Son tantos, pero si tengo que forzarme a elegir...

Empiezo por Kubrick, el primero. El simétrico perfecto que deambula entre la locura y la cordura y me hipnotizó por primera vez y para siempre. Con su estética colorida y futurista, y escenas sin tiempo ni espacio, para mí es imposible pensar en el cine sin él.

Prosigo con varios nombres. Los europeos... Eric Rohmer desde La rodilla de Clara, Godard (el de los 60s, no el de ahora porque me quedo dormido con Notre Musique), y Truffaut. Son nombres infaltables en la videoteca de cualqueira que tenga hambre de celuloide. También Ozon, Kieslovski y Greenaway. Sí, debo admitir que disfruto mucho las eternas y grotezcas secuencias pantagruélicas de Greenaway (hasta las Tulse Luper Suitcases). Tal vez tengo algo con las trilogías. Como sufro cada vez que termina una película, el simple hecho de poder mantenerme en ese mundo dos o tres veces más es algo que me atrae irremediablemente.

Dos americanos iniciadores de obsesión. Woody Allen y David Lynch. Muy poco en común pero dos partes de mí. Está bien, a veces puedo ser un poco hipocondríaco y si mi vida fuera una película, es muy posible que tuviera escenas de Deconstructing Harry, sobre todo cuando me siento fuera de foco. Y no puedo negar que su visión de la clase intelectualoide, llena de interpretaciones psicoanalíticas, jazz y alardes artistoides no me llega al corazón. Pero todavía más me atrae la delgada línea entre el sueño y la realidad que retrata perfectamente Lynch, tal vez porque cada vez que termino de ver una de sus películas, tengo la sensación de estar en otra dimensión.

Dos americanos más. La improvisación íntima y cruda de Cassavetes, mucho gracias a Gena (Rowlands, su esposa y protagonista de casi todas), y la síntesis con mucho humor, bastante oriental según mi percepción, de Jim Jarmusch, en quien no puedo dejar de pensar cada vez que salgo con el coche a carretera y paso por un pueblo (No sé por qué. No tiene relación directa con alguna película).

Sigo indefectiblemente con el cine oriental, y en los últimos años, muy gracias a Marus, mi amiga critic por excelencia, descubrí un universo paralelo a todo lo que había conocido. Takeshi Kitano es infaltable. A quién no le gustaría ser un yakuza por un día. Pero si tengo que mencionar algunos, quiero expresar devoción por 2 coreanos. Kim Ki Duk y Park Chan Wook, a quienes conocí con Las estaciones de la vida, Samaria, 3 Iron; y por Simpathy for Mr. Vengeance, Old Boy, 3 Extremes y 3 Iron, donde la violencia más cruda se codea con las sensaciones más sutiles, sentimientos íntimos y relaciones delicadas. Pero sin duda todas estas cualidades se resumen en uno solo. The one and only, Won Kar Wai y mi vida dio un vuelco. Porque si de obsesiones se trata...

También pasé una época un poco española. Como cualquier adolescente que descubre su etapa erótica y animal.
Almodovar me cautivó y abrió la cabeza cuando empezaba a darme cuenta. También Bigas Luna. Y de los actuales, De la Iglesia y Julio Medem. El primero por el sentido del humor más negro que he conocido (casi desde Hitchcock, otro de los que no podría dejar de mencionar... es que son tantos) y el segundo, por su manera de contar. Una narrativa circular y llena de casualidades exageradas que me hace pensar en cómo me gustaría que fuese la vida real. Tengo días en que esa exageración española, carnal y extrema, me atrae tanto como el sexo.

Hasta ahi llego. Ya es mucha información. Sirve como primer carta de presentación...

Obsecine

Todo empieza con una visión. Estoy a oscuras, cómodo, con una amiga, y me propongo ver una deuda pendiente.
Play y algo me llama poderosamente la atención.
¿Qué es eso que me atrae tanto? ¿Por qué me siento tan bien?
¿Por qué no puedo dejar de mirar ese cuadro?
Orden, evasión... pero me compenetro.
¿Son los colores? ¿El halo blanco que separa a los actores del fondo?
No, la simetría.
Es eso: un cuadro simétrico. No puedo dejar de verlo.
Mientras la cámara se aleja del rotro de Alex, me hipnotizo. La escena podría durar horas, alejándose lentamente desde la cara pétrea de ese mod futurista que de repente me identifica, me mira y me dice: sé perfectamente en qué estás pensando.

Desde entonces, descubro una pasión. Y nada vuelve a ser como antes.

La izquierda y la derecha no se roban ni se exceden. Si me pegan de un lado, pongo el otro.
Nada puede cortar esa sensación interna. Soy yo. Es mi espejo. Nada puede separarnos. La pantalla y yo.

Así nace mi obsesión. Una de tantas. Y una manera de ver el mundo.
Un conjunto de secuencias en busca del principio. Cámaras lentas. Relaciones inocentes. Mujeres que se despiertan maquilladas y perfectamente peinadas, y se derriten con un beso de amor. Imágenes que se repiten desde distintos ángulos.

Porque cada día estoy más convencido. Odio las frases cursis, pero así es. La vida es una gran secuencia de cine.